Allá donde miro
siento el pellizco
del corazón y
los sentimientos
se convierten
en ese borrador
de papel arrugado
que siempre
se escapa
de la papelera.
Renazco,
sacudiendo
la arena
de las heridas
y lamiendo siglos
de desconfianza.
Voy a esculpir
con palabras
un altar secreto
donde tú y yo
comamos perdices.
Tu bala amorosa
carece
de orificio de salida.
No muere
el que lo intenta
sino el que
se es infiel
a sí mismo.
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