domingo, 3 de abril de 2011

Dedicado a Victoria,que aunque sea virtualmente,siempre está ahí.



Mi querida Victoria:

-No hace falta ser Dios,
ni borrar arañazos de hierro.
Tan sólo hay que conseguir
que la vida tenga
la sonrisa curiosa de un niño,
la madurez sabia
del que ve pasar los años
dejando atrás el egoísmo.
El gesto de seda
del mejor amante del mundo,
la conciencia tan clara
que nos permita vernos
en su reflejo cristalino
mientras damos la mano a la vida
y caminamos sin miedo,
mientras acariciamos corazones
y bañamos de algodón
todo lo negro.
Victoria,
ya no hay espacio temporal
donde esconderse.
Vienen tiempos de espiral,
de revuelta emocional 
y
de relaciones sintácticas.